lunes, 7 de marzo de 2016

Debes comprender

Que las palabras, a veces, no son suficientes, que se necesitan hechos para demostrar todo lo que se siente. Que el que más siente, no es el que más habla. Que las palabras se las lleva el viento, pero los hechos se quedan grabados en la mente.
Que una persona puede olvidar lo que le hiciste, pero nunca olvidará como le hiciste sentir. Que todo el mundo te va a hacer daño, sólo tienes que encontrar a la persona por la que vale la pena sufrir. Que quien de verdad te quiere jamás deja que te vayas, debes saber que el orgullo jamás gana al corazón. Que aquella persona que necesitas en tu vida, es aquella que te necesita en la suya. Que lo que no cuidas hoy, mañana ya no está y, el que hoy no te valora, mañana te extraña. No vale la pena arruinar un presente por un pasado que no tiene futuro, todo tiene un principio pero también un final. Así que, ríe hoy, de lo que ayer te hizo llorar y recuerda siempre que no vale perder la sonrisa por cosas que no volverán. 

El camino de la vida

Y entre tantos caminos espinosos escogí recorrer algunos... sintiendo que al fin de cada uno de ellos encontraría aquel aroma en particular que siempre busqué. 
A cada final del camino sólo encontré más espinas que en el comienzo, y de tantas espinas y caminos recorridos lastimaron mi piel frágil, como mis sentimientos. Se que si lo quisiera pudiera regresar por mis propios pasos siguiendo el rastro de sangre que al caminar por las espinas he dejado.
Pero... el que lucha triunfa y a pesar de toda esa sangre derramada en vano encontré un nuevo camino, un nuevo sendero que me lleva hacia delante con una luz azul hipnotizante en el final, y aunque ya no me queda casi sangre por derramar, ni dolor por aguantar, estoy en ese camino... ese camino que me lleva con su aroma y su peculiar forma de acariciarme con sus espinas.
He caminado y combatido tanto en la vida dejando rastros de mi propia sangre que ahora habiendo encontrado esa rosa maravillosa que siempre busque y anhele para mi ya no me queda más sangre, sólo me queda felicidad al poder habido llegar a ella, a eso verdadero que tanto busqué y aunque mi hermosa rosa me pinche y me saqué la última gota de sangre que queda en mi cuerpo, se que moriré de felicidad porque aquello que busqué y anhele en mi vida si existía! Cariño, gracias por existir y perdón por llegar tan tarde! Te obsequio mi última gota de sangre y con ella mi vida, te regalo hasta mi último gramo de fuerza y mi sonrisa iluminada al verte.