lunes, 7 de marzo de 2016

El camino de la vida

Y entre tantos caminos espinosos escogí recorrer algunos... sintiendo que al fin de cada uno de ellos encontraría aquel aroma en particular que siempre busqué. 
A cada final del camino sólo encontré más espinas que en el comienzo, y de tantas espinas y caminos recorridos lastimaron mi piel frágil, como mis sentimientos. Se que si lo quisiera pudiera regresar por mis propios pasos siguiendo el rastro de sangre que al caminar por las espinas he dejado.
Pero... el que lucha triunfa y a pesar de toda esa sangre derramada en vano encontré un nuevo camino, un nuevo sendero que me lleva hacia delante con una luz azul hipnotizante en el final, y aunque ya no me queda casi sangre por derramar, ni dolor por aguantar, estoy en ese camino... ese camino que me lleva con su aroma y su peculiar forma de acariciarme con sus espinas.
He caminado y combatido tanto en la vida dejando rastros de mi propia sangre que ahora habiendo encontrado esa rosa maravillosa que siempre busque y anhele para mi ya no me queda más sangre, sólo me queda felicidad al poder habido llegar a ella, a eso verdadero que tanto busqué y aunque mi hermosa rosa me pinche y me saqué la última gota de sangre que queda en mi cuerpo, se que moriré de felicidad porque aquello que busqué y anhele en mi vida si existía! Cariño, gracias por existir y perdón por llegar tan tarde! Te obsequio mi última gota de sangre y con ella mi vida, te regalo hasta mi último gramo de fuerza y mi sonrisa iluminada al verte.


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